John Carpenter 2.4

13:08 FuzzFan 1 Comments

2.12. Memorias de un hombre desencantado (Memorias de un hombre invisible)

Memorias del Hombre Invisible, podría haber sido el título de una autobiografía bosquejada por un tipo carente de ego, pero no. El siguiente film de Carpenter nos presenta el retrato de un trabajador condenado por su empresa a desaparecer, literalmente, del entorno rutinario que lo acomoda. Todo esto, en un contexto de sutil ciencia ficción...

El Hombre Invisible es uno de los personajes más fascinantes de la literatura de fin del Siglo XIX fruto de la inabarcable imaginación del marciano H.G. Wells, escrita justo después de otro de los clásicos del género: La Isla del Dr. Moreau. La novela de Wells nos introduce en la historia de un mad doctor, Griffin, que promueve su invisibilidad a través de la investigación científica con propósitos victorianamente redentores: revertir la decadencia de su condición social. La invisibilidad hará de Griffin un ser mezquino y despreciable haciéndole partícipe de una imparable ascensión criminal que culminará, en un último término, con su propio asesinato. El mismo final para diferentes objetivos y pretensiones, utilizaría la productora Universal y su discípulo más destacado, James Whale, para adaptar la novela del británico al lenguaje cinematográfico. En la adaptación de Whale, el científico protagonista (un mad doctor subsumido en un ambiente de Serie B) se desvanece de su hábitat por cuenta de una poderosa droga (otra parábola) al mismo tiempo que se sumerge en una intriga policial y amorosa que acabara con sus invisibles huesos en la morgue por causa de un humo maldito. Tras numerosas secuelas y parodias, El Hombre Invisible desaparecería de la cotidianidad cinematográfica hasta que el injustamente olvidado Anthony Dawson lo rescatara con una remozada versión, de idéntico título, realizada a rebufo del cine de género italiano de los años 70, con sosegado acierto y poca trascendentalidad.

John Carpenter olvida conceptualmente (no así en ciertas imágenes), todos estos referentes a la hora de abordar una versión sobre el mito en la adaptación de la novela de H. F. Saint: Memorias de un hombre invisible, retomando su espíritu cómico-trágico, resolviendo su película como un melodrama existencial, de pausado ritmo, que coquetea con el policiaco más tópico, la comedia irónica y, finalmente, con una historia de amor al uso que, en cierto modo, llega a recordar a Starman.

El regusto melancólico lo pone un Chavy Chase travestido de Nick Halloway, un empleado taciturno y más bien mediocre que se ve infectado por el virus de la invisibilidad por cuenta y gracia de un accidente corporativo. Sin quererlo, el bueno Nick se convierte en un hombre perseguido por policías, agentes del FBI y científicos especuladores. La invisibilidad que padece le impide además consumar una historia de amor, de algún modo, el último resorte que lo mantenía unido con el mundo de los humanos visibles.

Lejos de desarrollar cualquiera de las más que reutilizables vertientes argumentales que insinúa, y dado que el trabajo interpretativo no da mucho más de sí, Carpenter se dedica a aprovechar el presupuesto con el que cuenta -y la colaboración de la IL&M- para recrearse en los efectos especiales (más que destacable es la repulsiva secuencia de la digestión) y adaptarlos al entramado de forma que no desvíen, en demasía, la atención del espectador (algo que se le escaparía a Verhoeven en la posterior El Hombre sin Sombra), obviando cualquier vínculo con el exhibicionismo (por eso nos muestra siempre a Nick/Chavy Chase una vez que ya hemos asumido que los demás no pueden verle) y sin renunciar a su condición de mero artificio narrativo. Carpenter utiliza el departamento de efectos visuales al servicio de la historia y no al revés (de nuevo, es imposible dejar de pensar en el bueno de Verhoeven), y lo convierte, sin lugar a dudas, en el aspecto más destacable del film. El peor, despido de William Goldman aparte, es el protagonismo del inexpresivo Chavy Chase, un cómico venido a menos y sin apenas parentesco con la causticidad, interpretándose a si mismo (suponemos que no sabe hacer otra cosa) con poca convicción y menos talento.

En fin, toda la acción se centra en la persecución de un hombre que, la verdad, ni siquiera quiere huir. Un arrinconado que sólo comienza a tener importancia para el Sistema cuando, literalmente, desaparece de él. Premisa argumental, pues sí, profundamente metafórica que acerca a esta historia de Carpenter a las particulares diatribas existencialistas que subrayan buena parte de su filmografía.

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Coleccion de singles Vol. 8

12:21 FuzzFan 0 Comments


El número 8 de este serial esta dedicado a uno de los duetos mas freaks de los noventa, y no, no son los duetos de Sinatra.
En uno de los momentos mas algidos de su carrera, Nick Cave le propone a una Kylie Minogue en horas bajas, muy bajas, cantar junto a el en el single "Where the wild roses grow" (1995).
A partir de ahi todo lo demas es historia, "Where The Wild Roses Grow" es probablemente junto a "Into my arms" una de las canciones más bonitas de Nick Cave, y muy probablemente el mejor trabajo jamas registrado hasta la fecha de la Srta Kylie.

Kylie Minogue empezo a subir enteros a raiz de este single y muchos, inocentes, pensamos que iria por derroteros muy diferentes. Lo que queda claro con este tema, es que la Srta Minogue tiene una bonita voz y que no le saca todo el provecho que puede sacarle, artistico, claro, porque economico se lo ha sacado con creces.
Nick cave continuo luego con otro dueto, P J Harvey, ambos para su LP "Murder Ballads", pero ese sera otro post.
Para los incredulos, un clip en directo de esta pareja fatal.
Disfrutenlo, mucho, espero.

Disfruten del verano, amig@s.
Salut!!!

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John Carpenter 2.3

03:42 FuzzFan 0 Comments

Más cine del Maestro Carpenter!!!

2.11. Parábolas de Ciencia Ficción (Están Vivos)

En los últimos estertores de la era Reagan y con la guitarra a cuestas, Carpenter vuelve al Cine de Ciencia Ficción Extraterrestre con Están Vivos, una vuelta de tuerca a las invasiones alienígenas cinematografiadas: contracultural, antiglobalizadora y, conscientemente, transgresiva.

A expensas de un nuevo salto evolutivo en el desarrollo de los efectos especiales, el cine de ciencia ficción de invasiones alienígenas permanece aletargado en el ámbito de las series de televisión populistas (V), los homenajes de índole autocomplaciente (¿hay alguno que no lo sea?), y las actualizaciones de viejos éxitos de los 50 (Invasores de Marte), todos ellos, convertidos en productos nostálgicos de un cine, el de ciencia ficción de invasiones marcianas, pergeñado en los años de la posguerra al abrigo de las paranoias propiciadas por la Guerra Fría.

John Carpenter no descuida en Están Vivos la premisa adoctrinadora de aquellos envejecidos filmes pero, fiel a su estilo, lo hace subvirtiendo sus esquemas ideológicos al transformar, por primera vez en la historia del cine, una película de ciencia ficción en una crítica deconstructiva e insolente del capitalismo más visceral e insaciable. (Ideología nada ajena, sin embargo, en la ciencia ficción literaria y que, en cierto modo, ya había inspirado la sugestiva Halloween III. Las máscaras de Halloween, la secuela más sediciosa y cáustica del Slasher de Carpenter).

El argumento va a definir al film: John Nada, obrero en paro sin oportunidad de dejar de serlo, transeúnte secular de una ciudad que lo aísla y desprecia, (osea, candidato ejemplar para representar uno de los antihéroes carpentenianos) encuentra, por casualidad, una remesa de gafas de sol extraviadas que, como no podía ser de otro modo, recoge, guarda y, en último término, utiliza para si mismo. Las gafas, le van a presentar una visión de su cotidianidad sorprendentemente novedosa: muchos de los viandantes ocultan tras sus facciones humanas una apariencia ¡alienígena! Pero el hallazgo llega más allá cuando descubre mensajes subliminares impostados en los anuncios publicitarios y en los medios de comunicación que promueven un consumo compulsivo y enfermizo, o que la mayoría de los policías, políticos y hombres de negocios pertenecen a dicha facción invasora (algo que de modo menos belicoso volvería a insinuar Barry Sonnenfeld en MIB). Carpenter convierte, de repente, al invasor alienígena en un asociado del sistema capitalista y, más aún, en su principal promotor y sustento.

John Nada se sumergirá, sin quererlo y superado por el descubrimiento que acaba de realizar, en un supramundo desconocido que le emparentará a sectas que predicen el fin del mundo (asimilación conceptual que unifica, ideológicamente, Estan vivos con el anterior film de Carpenter), a una resistencia activa formada por desposeídos y marginados (ya os digo que no hay mensaje más revolucionario en la cinematografía contemporánea) y, finalmente, al conocimiento de un complot que perfeccionará la invasión alienígena y que Nada y sus colegas se aprestarán a evitar de algún modo.

Carpenter retoma el tópico de la invasión de ultra cuerpos con notable sarna y mala uva, dándole a McCarthy (y a sus acólitos seguidores) donde más debía dolerle, al mismo tiempo que se invita a realizar la ciencia ficción parabólica más iconoclasta y subversiva de la década de los 80.

El próximo film, realizado cuatro años después de aquella invitación revolucionaria a la desobediencia (el mayor período inactivo de su carrera, por cierto) volvería a reencontrar a Carpenter con uno de los Grandes Estudios...

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John Carpenter 2.2

14:09 FuzzFan 1 Comments

Otra entrega de la obra y milagros de John Carpenter:

2.10. Giallo diabólico (El príncipe de las tinieblas)

Introducido en el mercado europeo como un apóstol del cine independiente de género, John Carpenter se sabe objeto de numerosos estudios y retrospectivas, loas y afectos que comienzan a forjarle un nombre al margen de la gran industria, destacando su labor de cineasta irreductible, personalidad independiente, y gran controlador de sus producciones... Más brandman que nunca, el director se convida a devolver al Slasher a sus orígenes latinos, no sin antes darse el capricho de introducir, por primera vez en su carrera, una historia diabólica a su particular modo de concebir el cine de terror contemporáneo.

Si hay una década clave para el resurgimiento del cine diabólico ésta es la década de los 70 sobretodo a raíz del éxito crítico y comercial de la Semilla del Diablo a pesar de que esta jugaba con la posibilidad de que todo lo expuesto fuera fruto de la imaginación de su protagonista. Más aún, la decadencia definitiva de la Hammer, incapaz de reconducir por la senda del terror sus productos más erotizados y autoparódicos, propiciará una voz de alerta en el ámbito del fantástico que sólo logrará recuperar parte de su credibilidad, dentro de los dictados de la serie A, tras el vasto éxito de la adaptación cinematográfica de un best seller menor, El Exorcista de William Peter Blatty, trasladado a imágenes de forma especialmente inspirada por el inane William Friedkin. El éxito merecido de la cinta pondrá de moda el cine diabólico, dando lugar a otra producción significativa sólo tres años después, La Profecía -el film de Richard Donner-, que además servía para introducir en el subgénero uno de sus roles patronímicos más comunes: el anticristo. Precisamente, el acercamiento de Carpenter a esta temática tomará este elemento como punto de partida para una de sus películas argumentativamente más ambiciosas: El Príncipe de las Tinieblas.

Después del fracaso económico de su anterior film, John Carpenter retorna a la serie B, su reino particular, sin abandonar su pasión por el cine de género, mezclando el cine diabólico con la metafísica, en realidad, convirtiendo un argumento matemático trufado de referencias sectarias, estudiantes para-universitarios (sumergidos en una atmósfera mística que recuerda a Drácula 73 o a Los Ritos Satánicos de Drácula), poseídos con ojos de indigente y decapitaciones de diseño... en un primer homenaje descarnado y consciente hacia su propia filmografía donde comienzan a repetirse mucha de las constantes propias de la misma, en especial el grupo de personas encerradas en un recinto que se ven hostigadas desde el exterior (aquí una camada de zombies mendigos liderados por un personaje de pocas palabras y presencia aterradora); arquetipos aquí adimentados por uno de los argumentos más complejos y arriesgados de su filmografía, en una expuesta simbiosis entre el cine de invasiones diabólicas (con la consabida llegada del Anticristo) y el Giallo de terror italiano (cabe citar su parecido estético con el clásico videográfico de Lamberto Bava: Demons).

La franquicia John Carpenter comienza a tomar forma y cuerpo con resultados francamente meritorios (a pesar de ser una de las películas más desconocidas de Carpenter sigue siendo su trabajo más reivindicable, en realidad, su auténtico film de culto), recuperando para el cine de terror (y para el cine carpenteriano) uno de sus actores más reconocibles, Donald Pleasence, y para su propia filmografía, uno de los iconos que mejor la definen: una iglesia de ascendencia feérica.

Caracteres satisfactorios que definen con cierto brillo esta magnífica Serie B. Y es que el cine de Serie B, en Panavision y de la mano de Carpenter, siempre lo parece menos. La prueba más evidente, su siguiente película: Están Vivos.
Disfrutar del fin de semana... o no
Salut!!!

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The Mojo Navigator cap. 2 al 13.

14:13 FuzzFan 0 Comments

Aqui os dejo los otros capitulos, paseo de hacerlos uno a uno, del fanzine The Mojo Navigator, recordar que los que los leeis, si alguien lo hace, que esta en ingles.
Mojo13.pdf
Mojo12.pdf
Mojo11.pdf
Mojo10.pdf
Mojo09.pdf
Mojo08.pdf
Mojo07.pdf
Mojo06.pdf
Mojo05.pdf
Mojo04.pdf
Mojo03.pdf
Mojo02.pdf

Que los disfruteis... o no.

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John Carpenter 2.1

13:20 FuzzFan 0 Comments

Despues de ver el toston en que podia convertirse la 2ª parte, he decidido colgarla por partes, más facil de seguir, leer, etc.
Asi que aqui teneis la primera parte de la segunda parte del articulo sobre John Carpenter (parece una peli de los hermanos Max). ;)

Introducción: El Retorno del Hombre Franquicia

Mediados de la década de los ochenta: JC ha dejado de ser el gran revitalizador del Cine Fantástico para convertirse, con entidad propia, en uno de los subgéneros más reconocibles y substanciales del mismo.

Buscando su sepultura particular en el panteón de los cineastas irreductibles, John Carpenter se va a adentrar en las prerrogativas de la serie B (alejándose, en consecuencia, de un mainstream hollywoodiense del que nunca se sintió parte) que le va a garantizar, ante todo, a) el mantenimiento de su libertad creativa; b) la independencia en su trabajo; c) el desempeño de su labor en el marco de un grupo de trabajo recurrente, d) una reducida comuna de seguidores entusiastas, e) una respuesta similar en las taquillas mundiales (sin grandes éxitos: salvo Vampiros, sin grandes fracasos: salvo Memorias de un hombre invisible) f) trascender los códigos genéricos sin tener que dar más explicaciones que a unas productoras, por cierto, usualmente conniventes con la ideología creadora del director.


A partir de Starman, J.C., hará de cada nuevo proyecto una apuesta por el cine fantástico personalísima y, sobretodo, desenfadada que ganará tantos seguidores como detractores. Y se distanciará aún más, y con una cierta insolencia, de aquellos que consideran que lo mejor del autor pertenece a los pretéritos tiempos de los 70.
Ya veremos que nada más lejos de la realidad.


2.9. El espíritu de la Golden Harvest (Golpe en la pequeña China).


Jack Burton:
Can't stand the fire, get your ass outta the kitchen.

El drama romántico aderezado con retales de cine de embajadores alienígenas que Carpenter pergeña en Starman, propiciará en el cine de su autor una tercera vía creativa basada en la conjunción de géneros, a priori, antagónicos. Esta premisa de aires cinéfilos hará de Golpe en la pequeña China una Comedia kitch de artes marciales sazonada con segmentos de cine fantástico de perfil bajo... Un Cine solaz y vocacionalmente menor realizado, contra todo pronóstico, al albor del embrionario cine oriental de los años ochenta.


Sax Rohmer y Fumanchu, los seriales de entreguerras de los años 30, la productora Golden Harvest, los Shaw Brothers, el cine de artes marciales de los 70, y la apostura cínica de otro de los homenajeadores de aquéllas: Indiana Jones. El legado de referencias cinéfilas en el que se mueve Golpe en la Pequeña China no parece amedrentar a su artífice a la hora de abordar una visión sobre el tema en una década, la de los ochenta, en que los cineastas posteriores a la generación de la televisión sentían la necesidad de devolver al cine, su dimensión entrañable, su carácter divertido e intrascendente en forma de guiño reverencial.

Golpe en la Pequeña China lo protagoniza un camionero aficionado a las camisas de tirantes, de aires rudos y descarados que, sin buscarlo ni pretenderlo (característica habitual de los films del norteamericano), se ve imbuido en una aventura extraordinaria (literalmente) discurrente por todos los recovecos de la iconografía pulp de origen chinesco. Es, naturalmente, otro de los anti-héroes perpetrados por John Carpenter y por Kurt Russell pero al contrario que Snake Plissken (1997...) o que McReady (The Thing), los movimientos y decisiones de este bruto personaje se definen con la torpeza y la imprudencia, con la hosquedad y la descortesía. Es más, en su afán de recrear un personaje despojado de cualquier vestigio de genialidad, Russell construye a Jack Burton como un ser autoparódico y, ciertamente, gracioso en la mejor tradición de la comedia gruesa norteamericana al mismo tiempo que lo presenta como un tipo incapaz de dar una a derechas en las innumerables ocasiones en que su rol protagonista le exige manifestar su condición heroica (circunstancia de guión que propiciará una buena suma de secuencias hilarantes).

En el argumento de Golpe en la Pequeña China se mezclan secuestros a pie de aeropuerto, mafias chinas aficionadas a los juegos de magia y a las patadas de kárate (olvidaos de Manhattan Sur), una estupenda Kim Katrall presumiendo de camiseta ajustada, émulos canijos de Bruce Lee, un malo megalómano aficionado a los liftings y los cambios de imagen, y pasajes desbordados de gozosa y disfrutable imaginación. Sin dejar un respiro al espectador, algo habitual en la filmografía del cineasta, la acción discurre por los más variados géneros, desde la explotation de artes marciales, hasta la heroic fantasy propiamente dicha, recolectando de todos ellos un deje homenajeador que va a convertir al film de Carpenter en un ejercicio cinéfilo autocomplaciente y vibrante, construido para aficionados sin perjuicios de toda edad, género y condición. Para estas alturas J.C,, deja claro que su enorme capacidad para la reinvención autoral no tiene límites.

Carpenter exonera a su película, en fin, de cualquier raigambre con la trascendentalidad hasta el punto de reclamar del espectador una complicidad necesaria para disfrutar, en toda su plenitud, la excelencia de este magnífico pastiche.

El director de La Niebla demuestra que no está -ni mucho menos- acabado pero comienza a coquetear con los caprichosos designios de la autocomplacencia.
Nos vemos familia... o no.
Mientras intentare solucionar el porqué de no poder colgar foticos en el blog :(
Salut!!!

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John Carpenter, obras y milagros. 1ª parte

12:58 FuzzFan 0 Comments


John Carpenter, uno de los mejores directores de cine de genero de finales de los 70's y 80's.
Uno de los tipos más freaks de la industria del cine, uno de los mas jovenes en conseguir un Oscar.
Buscando información sobre su obra y milagros, encontre un articulo que parecia escrito por servidor, incluso en una parte del mismo, hace referencia a una de sus ultimas peliculas como "su favorita" en su ultima epoca, en lo que sigue coincidiendo conmigo.
No le quitaremos meritos al autor de tan magno documento, es grande de narices, J.P. Bango, podeis encontrar más articulos de cine fantastico y terror en la pagina donde parece escribe, Cine Fantastico
Asi pues, os copio y pego la primera parte de la obra como director de John Carpenter, pongase comodos y disfruten del viaje...

John Carpenter y el cine fantástico (Primera parte: de Dark Star a Starman)
1. Introducción: John Carpenter, el hombre Franquicia
John Carpenter es un cineasta atípico. Ganador de un Oscar en su edad escolar, astuto acaparador de las soluciones narrativas promulgadas por el gran Howard Hawks (que le convierte, todavía, en el gran continuador de su FILMOGRAFÍA), el director ha volcado la mayor parte de su obra cinematográfica en el ámbito del género fantástico hasta convertirse en uno de sus maestros más destacados, en una leyenda viva.

Ninguneado por la crítica norteamericana (que no ven más allá de... su condición de artesano de género) en sus comienzos; de admiración creciente, sin embargo, en el resto de países (en especial Francia -aunque en menor medida que otros compañeros de generación como David Cronenberg o Brian de Palma-) su filmografía aporta al cine de género, como casi ninguna otra, un sello personal inconfundible (scores, atmósfera sombría, encuadres) capaz incluso de generar sobre su futura obra una creciente expectación, una ansiedad por conocer los neologismos conceptuales que el director de Carthidge introducirá en su nueva aproximación al Cine Fantástico.

Aleatoriamente aparejado con las productoras de la mayor parte de sus filmes (Sandy King y Debra Hill), y con la seguridad que le ha dado hacer de su nombre una franquicia recurrente (la célebre John Carpenter’s), John Carpenter se ha convertido en uno de los pocos autores norteamericanos capaz de encauzar su carrera hacia un estadio de coherencia de naturaleza inusual en unas tierras norteamericanas demasiado acostumbradas a invertir en modismos zafios. Pero lo más destacado de la cinematografía del director estadounidense es que siendo, como se ha dicho, un director circunscrito al género fanta-terrorífico y de ciencia ficción, J.C. ha logrado desplazarse por todos los recovecos del género (desde el Slasher hasta el Terror Claustrofóbico, pasando por el cine de Vampiros, la fábula distópica de ciencia ficción o el cine de alienígenas -hostiles o no-) hasta proponer, de todos ellos, una vuelta de tuerca, un punto de vista novedoso que convierte a su Cine (una filmografía preñada de múltiples referencias cinéfilas) en un Cine (de Autor) innovador y sumamente elogiable.

En esta pausa (¿por problemas de salud?) creativa en la que parece haberse instalado el Director, no está de más recordar la brillante aportación de J.C. al denostado género fantástico.

2. El Cine Fantástico y John Carpenter

2.1. Estrellas Oscuras:

In the beginning there was darkness, and the darkness was without form… and void.

John Carpenter estudia cine viéndolo por televisión y en pequeños cines de barrio como todos sus compañeros de facultad, así que cuando asiste a clases de Orson Welles o John Ford, ya ha adquirido la suficiente práctica como para valorar lo más importante de una narración cinematográfica: que guste al público.

Pronto se da a conocer como un cineasta de perfil alto, admirador de los directores clásicos norteamericanos (sobretodo de Howard Hawks y de John Ford) de quienes hereda su gusto por la narración concisa y nada manierista, el poder fascinante de los escenarios, y el protagonismo racial de los antihéroes. Es un joven cinéfilo que ha crecido viendo y sintiendo el western como un subgénero de pretensión metafórica capaz de llevar al ciudadano medio todo tipo de vivencias melodramáticas. Pero contradictoriamente, el comienzo de su carrera cinematográfica coincide con el declive definitivo del género que adora (al menos desde el punto de vista comercial), por eso no puede extrañar que sus primeros trabajos (exceptuando el cortometraje que le valió el Oscar como co-director y guionista) rehuyan los arquetipos geográficos, sólo geográficos, del western.
Como aficionado juvenil al Fantástico, Carpenter comienza a ubicar a su obra en el género que, con el paso del tiempo, se va a convertir en la alternativa más evidente del western; más aún, será tan consciente como el que más, de que es el subgénero que mejor permite transformar sus axiomas de sabor clásico en proclamas de carácter parabólico; argucia que Carpenter no olvidará, como se verá, en sus futuras incursiones en la Ciencia Ficción.

Junto a Dan O’Bannon (prometedor guionista venido a menos responsable argumental de films tan notables como Alien o Dead and Buried) inaugura su carrera cinematográfica en el campo del largometraje con una irregular película de ciencia ficción, Dark Star, que condensa los temas que han inspirado sus trabajos de aprendizaje en el campo del corto (The Warrior and the Demon, Sorceror from outer space...), homenajea al cine de Stanley Kubrick (en especial, Dr. Stragelove y, sobretodo, 2001) y a novelistas de ciencia ficción contemporáneos, Stanislaw Lem (tono humorístico emperentado con la filosofía existencial) y Ray Bradbury (de quien hereda el argumento del film). Puede pensarse que Dark Star es un film que, sobre el papel, debiera contener varias de las virtudes metafóricas del cine de ciencia ficción de filiación clásica apuntadas antes, pero sin embargo se resuelve como una parodia gruesa de las películas espaciales de Curtis Carrington , repleta de situaciones pseudo-cómicas (cómplices en cualquier caso) y con el sólo interés de la curiosidad. Es, naturalmente, una monster(bomb) movie menor, de ascendencia cómica y situaciones alargadas hasta el extremo, que anticipa sólo en momentos puntuales la excepcional trayectoria de sus responsables creativos.
2.2. La comisaría del distrito 13: Hawks Revisitado.

John Carpenter no tardará en destacarse internacionalmente, pero lo hará por la puerta de atrás, en un Festival de Londres repleto de saldos donde los productores trataban de introducir en el mercado europeo propuestas más o menos originales de jóvenes talentos impostados en el océano de la serie B.

El cine de acción de los años 70, construido por derivación de la urdimbre ideológica pergeñada por los seguidores de Harry Callaghan (evolución urbana del personaje diseñado por Leone para su Trilogía del Dólar), tiene su génesis en los western más viscerales de Robert Aldrich, Sam Peckinpah o Bud Poetticher. En este contexto de ascensión violenta posterior al asesinato de J.F.K, cineastas como John Boorman, Gordon Sparks, Don Siegel o Walter Hill propiciarán un estilo que no sólo va a dejar de lado los resortes más poéticos del film noir sino que además van a crear una iconografía de justicieros al margen de las normas regladas de la que saldrá muy mal parado el trabajo de los servidores de la Ley.

Reubicando al cine de acción en sus orígenes westernianos, pero sin abandonar el carácter urbano de este nuevo thriller de acción, John Carpenter se atreve a dirigir Asalto en la Comisaría del distrito 13; film que gana el premio del público del Festival de Londres al tiempo que comienza a engordar su ego con el aplauso de unos críticos que saben apreciar la miscelánea genérica y los valores narrativos (y cinéfilos) contenidos en el film. Es un punto de inflexión definitivo en la carrera internacional del director.


Asalto..., como se ha dicho: uno de los films más aplaudidos y mejor considerados de su autor, es Cine Clásico que disfraza su condición de western de acuerdo a los cánones exigidos por un thriller de naturaleza urbana que acaba de experimentar, en sus cuentas bancarias, un éxito comercial y crítico sin precedentes con la impersonal película de William Friedkin, French Connection. Pero sobretodo es un homenaje tácito al cine de Howard Hawks y su obra Rio Bravo (Obra cumbre del western que también inspiraría La Noche de los Muertos Vivientes de Romero o El Alamo de John Wayne) que John Carpenter utiliza para reivindicar la vigente influencia que los esquemas narrativos procedentes del western poseen sobre el cine de acción actual.
De acuerdo a su enunciado homenajeador, el argumento de Asalto…, es similar al de sus precedentes, canjeando por un lado, los indígenas violentos, milicianos mexicanos y muertos caminantes de aquéllas por una banda de delincuentes que pretende asaltar la Comisaría donde yace preso su líder y de otro lado, los vaqueros y ocasionales visitadores de cementerios rurales por un grupo de trabajadores de una Comisaría que prepara su traslado a un barrio más refinado y tranquilo.

Con esta premisa, a John Carpenter le da tiempo a desarrollar, mediante un montaje de inspiración sobresaliente, un retrato de honor-lealtad del comisario protagonista, una disputa dialéctica memorable entre los personajes de Bishop y Napoleon Wilson (¿Por qué te llaman Napoleón?), un clímax creciente que se aparea, sin rubor, con el terror psicólogico, e incluso, una breve historia de amor. Carpenter, reúne en este film el que es quizá el elemento más definitorio de su Cine: el protagonismo de los antihéroes y, de paso, da rienda suelta a su autodidactismo genialoide, montando, escribiendo el guión, componiendo la música y supervisando la fotografía casi opaca que da sentido al film.

Y para las retinas, Carpenter deja el asesinato de una pequeña niña encaprichada de un helado. El mundo comienza a ser consciente de como se las gasta el joven cineasta.
2.3. La Irrupción del Slasher

There he is, there he is! The Bogyman

Gracias a la aparición del soporte videográfico, el cine de Terror de Serie B está a punto de sufrir una transformación de sus resortes distributivos. Carpenter, y el mercado juvenil, tendrán mucho que decir en esta revolución.

El sobresaliente éxito de La noche de los Muertos Vivientes (Romero) y la Semilla del Diablo (Polanski), sólo 10 años antes del estreno de La Noche de Halloween, ha desterrado de los circuitos de serie A propuestas revisionistas del cine de terror clásico. A cambio, los cines se llenan con experiencias cinematográficas más cercanas al thriller (El Exorcista), a la parapsicología (La leyenda de la Mansión del Infierno) o incluso a la aventura (Tiburón). En este contexto aperturista, las jóvenes promesas del cine norteamericano ubican sus primeros pasos en un género, el del terror, que desea vivir en la década de los 70 otro de sus célebres intentos de reinvención. Es la década en la que cineastas como Oliver Stone (la paranoica La Mano); David Cronenberg (Vinieron de dentro de...) o Brian de Palma (Carrie) coquetean con el género sin desafectos. Es el momento que aprovecha John Carpenter para cambiar -para siempre- el concepto del Slasher.


Desde M de Fritz Lang, pasando por el cuento de terror La Noche del Cazador de Charles Laughton, El Cebo de Ladjslao Vadja, hasta la obra cumbre Psicosis, El Estrangulador de Boston o la siempre reivindicable El estrangulador de Rillingon Place, el cine de psychokiller se ha destacado por ser un Cine de rostros, un Cine donde el protagonismo se reparte, de igual a igual, entre víctima y asesino. Consciente de su propia pericia, Carpenter destierra la idea de dotar de rostro al serial killer de La Noche de Halloween, quitándose importancia, porque no encuentra un actor que represente el tormento interior que sacude al personaje protagonista.

Aliado con la falta de competencia de su director de Casting, John Carpenter propone escenificar el anonimato de la violencia utilizando una máscara como elemento formal. De repente, el psychokiller se transforma en un ser de ascendencia pseudodiabólica y rostro anónimo: cualquier persona puede ser portadora del mal en su versión más descarnada. Sin saberlo, el director neoyorquino acaba de dejar sin vocación a toda la remesa de actores que, desde niños, habían deseado interpretar el papel de psicópata en un film (quedaban aun varios años para que Anthony Hopkins reivindicara el lugar del “rostro” en el mundillo del celuloide). Y más aún: El slasher promulgado por Carpenter se olvida de desollar gargantas de prostitutas (afición indeseable que promulgaba el moralista -y victoriano- destripador de Londres), ladronas de guante blanco (Psicosis) o ciudadanos de porte british habitantes de la ribera del Támesis (Frenzy), y dirige sus pasos hacia niñeras despreocupadas, ciudadanas en todo caso de una población norteamericana que, desde la invasión del último alienígena amorfo aficionado a los cómics, se había desacostumbrado al temor propiciado por los ataques violentos.

Las reglas del juego se pervierten en un tour de force donde lo más trascendente es el lugar donde Carpenter ubica la cámara, convirtiendo al director de un plumazo en uno de los mejores narradores de suspense del actual cine norteamericano y a la película, en una de las series B más taquilleras e imitadas de todos los tiempos.
2.4. La Niebla encuentra a Lovecraft

Tras homenajear al maestro del Suspense, Alfred Hitchcock, en el brillante telefilm Someone’s watching..., y después de abordar el BIOPIC de otro Rey en su género, Elvis (su única incursión en el cine verité que lo reunirá por primera vez en su Carrera con una antigua estrella juvenil de la Disney, Kurt Russell, y que aun hoy sigue siendo una de las películas de Carpenter con mayor número de espectadores en España) Carpenter se compromete a revitalizar el género de terror fantasmagórico en un film de toques lovecraftianos, La Niebla.

Como ocurre en las coetáneas Muertos y Enterrados (obra del otrora compañero de fatigas Dan O’Bannon) o en la singular Humanoids from the deep (Barbara Peeters), la acción de La Niebla transcurre en una pequeña localidad pesquera de prospección hermética, poblada por unos personajes inhabituados a los fenómenos extraordinarios.

Tal y como sucede en Tiburón, donde también la amenaza proviene del mar, Carpenter se dedica a diseccionar la cotidianidad de los habitantes del pueblo para después perseguirlos, atemorizarlos y, finalmente, asesinarlos utilizando como brazo ejecutor una camada de marineros fantasmas (procedentes de la iconografía legendaria de las zonas costeras) subrepticiamente asesorados por un sexto sentido experto en genealogía.

Carpenter consigue que cada una de las apariciones de los fantasmas se acompañe de un halo de misterio en formato brumoso que, sin pretenderlo, se convierte en protagonista impalpable y primer efecto especial de la historia del Cine que se atreve a formar parte del título de un film. Es más, se permite la insolencia de abordar la historia de una venganza ancestral de tintes redentores como un cuento de terror de aroma clásico justo dos años después de haber introducido en el mercado del cine comercial uno de los subgéneros más efectistas y menos clásicos, el slasher. El director norteamericano demuestra, de esta forma, que no sólo no está dispuesto a encasillarse en una única concepción del Cine de Terror (algo de lo que le gustaría presumir a George A. Romero), sino que también cuenta con un arsenal de neologismos conceptuales que enriquecen, sobremanera, su consideración como creador de historias fantásticas.

Como ya iba siendo habitual, el cineasta norteamericano se muestra especialmente hábil a la hora de planificar las escenas de acción (en especial las de los asesinatos: intrahistorias en si mismas provistas de prólogo, nudo y desenlace) y, sobretodo, al dotar a la historia de una atmósfera pretendidamente irreal y obscura. Cede el protagonismo de la cinta a dos de sus musas, Jamie Lee Curtis, convertida en Reina del Grito a raiz de sus apariciones en Halloween y en El Tren del Terror, y Adrianne Barbeau, su mujer, quien iba será algo más que figurante en la próxima película del director.

A pesar de la niebla, Carpenter se olvida de la pulsión etérea del fantasma (La Leyenda de la Mansión del Infierno) reconciliándola con la forma humana (aun grotesca). Luego llegará Sidney J. Furie y su Ente/Entity morboso para reubicar al fantasma con rostro y cuerpo en el limbo literario del que provenía.

Hasta que llegó Bruce Willis.
2.5. Un Héroe a contracorriente

HAUK:
There was an accident about an hour ago. A small jet went down inside New York City.
The President was on board.
SNAKE:
President of what?

Una vez sentadas las bases de su cine de terror, Carpenter se decide a corromper los arquetipos y la estética del cine de ciencia ficción distópica con la contracultural película 1997... Rescate a Nueva York.

El Cine de Ciencia Ficción presume de haber superado la corriente postatómica de los años más “calientes” de la Guerra Fría y se codea, sin rubor, por un lado a) con un cine comercial (Star Wars y Alien así lo demuestran), orgulloso de su formato más espectacular y efectista (y caro): el Space Ópera; y de otro, b) con un cine de Autor preñado de numerosas referencias intelectualoides (Solaris de Tarkovski) que demanda, como condición sine qua non para su entendimiento y deleite, la complicidad estoica del público al que se dirige.

La antiutopía (la distopía), ocasionalmente representada en la literatura por Aldous Huxley o George Orwell (como representantes de escritores que, ocasionalmente, se acercaron al género parabólico), o por Ursula Le Guin, Ray Bradbury o Philip K. Dick (por citar a algunos de los escritores de ciencia ficción promiamente dichos que más lo cultivaron), apenas si se ha atrevido a aparecer en un Cine, el de los 70, lastrado por las implicaciones emocionales derivadas de la Guerra de Vietnam. Al igual que las excepcionales -todas ellas basadas en originales literarios-, El último hombre... vivo; Fahrenheit 451, la Fuga de Logan, El Planeta de los Simios, o la Naranja Mecánica... el film de John Carpenter, 1997... Rescate en Nueva York, se aventura en el género antiutópico dispuesto a convertir a la Isla de Manhattan (barriada capitalista por excelencia) en un cárcel para delicuentes de todo rango que, auspiciados por el liderazgo de un tipo carismático, han construido sobre ella un estado alternativo, autárquico, y de clara vocación revolucionaria (y que sería notablemente exagerado en la sarcástica -paródica- secuela de este film).

Embutido por mandato supremo en este hábitat salvaje, el protagonista, Snake Plissken (interpretado con convicción por Kurt Russell) se ve obligado a traspasar las fronteras de aquella cárcel al rescate de su Presidente so pena de morir como consecuencia de un virus inyectado, poco juiciosamente por lo que se verá después, por aquellos a los que presta sus servicios.

El Cine de Ciencia Ficción Prospectiva adquiere, desde ese momento, una nueva dimensión. Por un lado, afea y ensucia la estética de las ciudades del futuro y de otro, cuestiona la evolución experimentada de sus métodos coercitivos. Lo que no sabe JC, en aquel año de 1981, es que su película va a influir sobremanera en la ulterior concepción de las distopías futuristas, en especial aquellas que se desarrollan en cárceles (o asimilados): Wadlock, Fortress, o Escape from Absolom, creando bajo su estela un subgénero por derivación ciertamente productivo.

Además, 1997… Rescate en Nueva York, reivindica la estética de The Warriors de Walter Hill (que después va a inspirar el film Street of FIRE de el propio Hill, e incluso el Romeo y Julieta de Baz Luhrman), pero sobretodo, se rebela como una película realizada a contracorriente donde el (anti)héroe del film se convence a salvar la vida del Presidente únicamente cuando se pone en peligro su propia existencia. Educado en la supervivencia en ecosistemas hostiles, el mercenario Snake Plissken se convertirá en un resentido peligroso en lucha contra el resto del mundo donde ni siquiera tendrá oportunidad de desahogar sus instintos traicionados con una historia de amor…
El film va a conformar, definitivamente, la personalidad creativa de su autor: protagonismo de un antihéroe, estética visionaria, ritmo frenético, atmósfera sombría y montaje sobresaliente. El nombre de John Carpenter comienza a sonar como un referente en el mundillo del Fantástico contemporáneo.
2.6. El retorno de la Monster Movie

MACREADY:
You play chess?
CHILDS:
I guess I'll be learning.

La tercera colaboración en otros tantos años entre Kurt Russell y John Carpenter daría a luz al que es, sin duda, uno de los monstruos más inquietantes de cuantos ha concebido el arte cinematográfico.

Estamos en el año 1982, y John Carpenter ha encadenado tres éxitos comerciales que han sobrepasado las barreras de la serie B y la distribucion minoritaria.
La Monster Movie contemporánea a The Thing ha dejado ya de lado las invasiones extraterrestres y las paranoias mutantes de origen nuclear. El mayestático éxito del Tiburón de Spielberg, ha creado cátedra y el cine de aventuras catastrofistas presume de advertir a los despreocupados veraneantes de los peligros que conllevan las más graves desatenciones ecológicas (contaminación de aguas, tala indiscrimada de árboles, peligro derivado de las centrales radiactivas...). Las animal attack movies (subgénero concebido como un híbrido (in(ev)olución) entre el cine de catástrofes, propiamente dicho, y la monster movie de filiación clásica) se han adueñado del subgénero.

Sorprendido por el reciente éxito de Alien, que vaticinaba el retorno a la actualidad cinematográfica de un Monstruo bigger than life, el avispado productor Dino de Laurentis ofrece a John Carpenter la posibilidad de adaptar el relato post atómico de John W. Campbell Jr., Who goes there? (un relato de prospección paranoica de naturaleza inquietante y muy recomendable), que ya había inspirado una producción de Howard Hawks: El Enigma de Otro Mundo, el clásico de la ciencia ficción cuya dirección, los bien pensantes, aún atribuyen al ignoto Christian Niby.
Con unos medios técnicos (Rob Bottin), creativos (BSO minimalista obra del insobornable Ennio Morricone) y presupuestarios de primera magnitud John Carpenter reinterpreta la historia de El Enigma de Otro mundo retomando alguna de las situaciones, personajes y ubicación que ya estaban presentes en la novela, canjeando a algunos personales de ascensión militar de aquélla por una camada de investigadores del todo punto afín al espíritu pro-cientificista del filme.
El film de Carpenter es una película que cuenta con unos efectos especiales de generación sublime pero, a pesar de todo, consigue destacar, como ninguna otra, en el ámbito del terror psicológico, tal y como ocurre en la novela, y en la intriga que supone no saber quién de tus compañeros puede ser el portador del terrible depredador alienígena.
Pero Carpenter no se conforma con adaptar con más fidelidad que la producción de Hawks el relato que lo da sentido, sino que osa resolver la historia con uno de los finales más elípticos de la historia del género (que acabaría desterrándolo del éxito comercial; fracaso económico del film sólo deducimos su consecuencia más afortunada: la imposibilidad material de rodar una secuela totalmente innecesaria).

El director ofrece una perspectiva novedosa de la Monster Movie (de origen alienígena) al evitar cualquier arquetipo heróico a la hora de describir el comportamiento de sus protagonistas. McReady no tendrá nada que ver con la Teniente Ripley como se verá. Para estas alturas, ya podemos comprobar que Carpenter tampoco tiene que ver nada con Ridley Scott.
2.7. Carpenter adapta al Rey

Mientras el Cine de Terror sigue sufriendo las consecuencias de una importante recesión creativa que sólo sabe recurrir al Slasher (evolución del Giallo orientada a un público adolescente), los productores cinematográficos acaban de encontrar en el pequeño Estado de Maine un filón creativo de proporciones universales.


Cuando Brian de Palma, uno de los directores de la generación de los 70 con una personalidad cinematográfica más acusada, decide apoltronar sus sentidos creativos en beneficio de un lugar acomodado en la gran industria, lo hace adaptando una novela de aires telequinéticos, Carrie, que pronto se convierte en un notable éxito comercial. El autor del relato, Stephen King, se dedicará desde ese mismo momento a remozar la literatura de Terror Psicológico contemporáneo en su versión costumbrista, a un ritmo tan prolífico, que pronto se verá convertido en un fenómeno de masas, en un fabricante de best-sellers a granel constantemente requerido por unos productores de Cine carentes de ideas que pretenden renovar conceptualmente, y a base de talonario, el anquilosado género de Terror.
Tras Brian de Palma, Stanley Kubrick y David Cronenberg, John Carpenter será el siguiente en elegir una sarcástica novela de Stephen King (Christine) para desquitarse del fracaso comercial de La Cosa.

Christine posee dos partes muy diferenciadas. Una primera, de lo mejor del Cine de su autor, nos muestra la creciente y enfermiza obsesión que un joven profesa contra el viejo coche que está restaurando y, una segunda, fruto de un guión incapaz de desarrollar el ingenio de su propuesta primigenia y que coincide con la resolución del filme, donde el Plymouth Fury del 58 se reconvierte en una entidad diabólica de ascendencia psicopática capaz de autorrepararse y asesinar a todos los que ponen en peligro la relación acero-carnal que le une con el protagonista.
John Carpenter vuelve a ubicar su cinematografía en el ámbito del terror juvenil, tal y como hiciera con Halloween, pero esta vez se olvida de construir iconos susceptibles de imitación incesante. No hay víctimas ni asesinos, sino una víctima que se convierte en asesino, y un asesino inhumano que reposa sobre una coraza de acero y metal. Y, al igual que en libro, un homenaje implícito a los coches y al rock’n roll de los años 50 que Carpenter, como músico hijo de músico, no deja de lado en esta singular adaptación.

Christine no cuenta con el apoyo de la crítica ni del público y pronto se va a convertir en un film maldito.
2.8. Amor extraterrestre

En aquel año de 1984 donde las fuerzas aéreas norteamericanas presumían, con inquietante orgullo, de sus gadgets en la ceremonia de inauguración de los JJ.OO. de los Angeles, al mismo tiempo que la sociedad se preparaba para vivir los años más oscuros de la etapa Reagan, John Carpenter concibe un film de alienígenas romántico, de preclara vocación humanista, ecológico, y, evidentemente, concienciador. Para estas alturas, la mayor parte del firmamento cinéfago ya pensaba que el bueno de John Carpenter se había vuelto loco.

Siguiendo la estela conceptual promovida por el Rey Midas de Spielberg, el cine norteamericano se dedica durante toda la década de los 80 -y con indisimulado descaro- a producir secuelas, variaciones y basamentos de los filmes del californiano. A las secuelas de Tiburón, Gremlins, Indiana Jones... y demás subgéneros dimanantes de aquella concepción cinéfila, se une, SORPRENDEMENTE, la noción de la existencia de extraterrestres de afinidad amistosa derivados de dos notables éxitos comerciales: Encuentros en la tercera fase y E.T. El Extraterrestre.

Dándole la vuelta, por completo, al entramado visceral de The Thing, John Carpenter se une a la corriente pacifista propia de una generación que sigue sufriendo las consecuencias de una guerra maldita (luego vendría Kenneth Johnson y su V, para volver a poner las cosas en orden) y nos presenta una obra (cinematográfica) exonerada de cualquier raigambre pro-bélico, una historia de amor ultraterrenal y antixenófoba infectada con altas dosis de ternura y compromiso.
Starman, es un film protagonizado por, literalmente, un hombre de las estrellas que encuentra un receptáculo donde ubicar su personalidad incorpórea en el rostro y figura de un hombre cualquiera que acaba de morir en un accidente. Resucitado torpe como ente, explorador ingenuo como extraterrestre, sus huesos van a parar junto a la mujer del tipo cuyo cuerpo acaba de ocupar. Dotado de unas bolas mágicas que le librarán de más de un apuro, el extraterrestre se dedicará a la observación de un ecosistema que no lo ha recibido, precisamente, con las manos abiertas, al tiempo que trata de convencer a la viuda incrédula de los objetivos amistosos de su misión.

Aunque todo pareciera indicar que estamos en presencia de una historia de invasiones de ultracuerpos aficionados a la suplantación de roles (al más puro estilo paranoico de los años 50), el bueno de Starman se dedica, únicamente, a investigar la compleja relación del hombre con su entorno y semejantes mientras huye de unas fuerzas de seguridad que no lo comprenden... Y, de forma simultánea, comienza a conocer las bondades y miserias del más turbador y sincero de cuantos amores imposibles ha concebido el cine fantástico contemporáneo.
Hasta aqui la primera parte, luego, o sea mañana, cuelgo la 2ª.
He conservado al maximo el formato de origen, parrafos y demas, excepto las fotos (por algún motivo desconocido no puedo colgar más ¿? ).
Los clips son cosa mia, ok.

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El Columpio Asesino

13:42 FuzzFan 0 Comments


Esta semana me pasarón la discografia de El Columpio Asesino, y no he podido evitar buscar info sobre ellos.
Para que no os penseis que soy un genio currandome las bios de la peña, más bien un genio con el Cut and Paste, os pòngo la biografia de los chicos que tienen en Indyrock.
Si quereis más información y una entrevista, pinchar aqui. Como vereis la biografia es identica, Cut & Paste.
Bio:
La historia de la banda se remonta al verano de 1992, cuando los hermanos Albaro y Raúl Arizaleta consiguieron hacerse con un viejo amplificador Marshall y una caja Pearl, aprovechando el descanso de unos músicos de verbena de la ribera Navarra. Fue entonces cuando empezaron a escandalizar a sus vecinos del barrio pamplonés de Etxabakoitz con sus primeras canciones punkis.
Lejos de estudiar, su paso por el instituto propició la entrada de Unai en el grupo que a su vez propuso la incorporación de Xavier “Txibe” Ibero, el bajista.
Así se hizo la primera formación de '‘El columpio asesino’', aunque todavía no tenía nombre. Grupos como The Clash, Dead Kennedys que hasta aquel momento habían sido las principales influencias dieron paso a los Pixies, Sonic Youth, etc.
Tras unos años de conciertos de dudosa calidad por la escena local, se produjo un giro radical a raiz del Festival internacional de Benicassim 97 "Los cielos se abrieron y las aguas cayeron sobre nosotros, produciendo el gran bautismo".
La nueva propuesta musical produjo la incorporación de nueva gente al grupo y la consolidación como banda; Virginia, Miguel, Markos, David y su trompeta, Roland JP 8000 y Roland SP808 les posibilitan la formalización de las nuevas ideas.
El poso de un pasado eléctrico mezclado con un presente ecléctico cargado de atmósferas densas, describe el actual sonido de ‘'El columpio asesino’', ya plasmado en su 3ª maqueta, grabada en los estudios de RN3-RNE al ganar el concurso Demo 2001 (auspiciado por el Festival Internacional de Benicassim y Radio Nacional de España, RN3), que incluye una revisión a sus 4 temas más representativos del repertorio.
Con esta grabación se presentan al concurso Lagarto Rock, alzándose también con el primer premio. Posteriormente se presentan al concurso organizado por Sol Música y Terra en colaboración con Astro . El premio era la grabación del álbum debut del grupo. Esta se realiza durante el último trimestre del 2002 y los primeros meses del 2003 en los estudios De Lucas, Donosti.
La presentación oficial del disco se realizó en el Festival Internacional de Benicassim, con gran acogida de público y medios.
Ganado a pulso con un directo y canciones que se salen de la media, el reconocimiento a El Columpio Asesino ha ido más allá de los concursos. Elegidos Nuevo Talento Fnac, el grupo se recorrió todos los forum Fnac España presentando el disco. Por otro lado fueron seleccionados como el grupo de Pop-Rock que giraría con Artistas en Ruta, recorriendo más de una veintena de capitales nacionales. Por si fuera poco, Obra Social Caja Madrid los escoge como grupo de Pop-rock para su programación cultural en Centros Penitenciarios de Madrid. El grupo presenta su explosivo directo en seis cáceles de Madrid.
Que lo disfuten Uds.
Salut!!!

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BBQ

13:04 FuzzFan 0 Comments


Retornar a la adolescencia por la via dolorosa, o lo que es lo mismo, abrasarte como una salchicha en una playa, pese a llevar proteçao.
Quien no se quemo con 14 -15 años?
Y luego vienen los amigos y con cara de sadicos te dan golpecitos en la espalda?
Pos eso, ayer me abrase, o mejor dicho, me abrase a parches, un trocito de espalda, un trozo de tal o cual brazo, y asi con las diferentes partes del cuerpo, jejeje. vaya cuadro.
Cosas de la proteçao en spray.
Te la pones, plis plis plis y ala! A pillar moreno.
Pues no!
- Tambien hay que frotar un poco, para extenderla,y si no llegas aqui o alli, pides ayuda, ok?
Parece mentira, pero me salte mis propios consejos, al menos en parte, Buuaaa!!! Perezco un puzzle de 9 piezas!!! :(
Espero que mis compis de curro no esten muy euforic@s hoy y mañana ;).
Cosas de adolescentes...
Pese a estar como un guiri el dia despues de ir el primer dia a l a playa (rojo dolor) , me lo pase bastante bien, que conste en acta... o no.
Disfutar del verano, y extender bien la protección, ok.
Salut!!!

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Coleccion de singles Vol. 7'

13:34 FuzzFan 0 Comments


More human than human (1995) fue uno de esos temazos, parezco el Luqui de Los 40, que me dejaron pasmado en su momento.
White Zombie se hacian su hueco en el star system del rock y metal a codazos con sus letras y riffs de guitarra.... Y yo casi me dejo las gafas una noche bailando en A Saco por culpa del Zombie Blanco!!!
Tengo que dedicarles un post extenso a estos muchachos.
P.D.: Esta cancion fue single, sí, pero servidor lo pillo en formato 10', ya sabeis, ese formato entre el maxi y el single, cosas del coleccionismo. pero lo coloco dentro de la colección, pero con el numero 7' (prima), y es que las entradas me estaba quedando muy 80's. ;)

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Coleccion de Singles vol. 7

14:06 FuzzFan 1 Comments


Nina Hagen y Lene Lovich dos divas de la New Wave europea unidas en una causa común (en una canción: Don't kill the animals) la protección de los animales de la bestia mayor de reino, los humanos.
Este tema esta lleno de recuerdos, un concierto increible en Condal Town, Lene estuvo fantastica, Nina se salia, eran los ultimos cartuchos de la New Wave, luego empezo la caida, poquito a poco... Cayendo...
Recordar: Don't Kil the animals!


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